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La falta de EQ en los padres y las frustraciones en los hijos

El modelo de inteligencia emocional de Six Seconds tiene 3 elementos fundamentales:

  1. Consciencia emocional: Saber qué impacto se causa con cada palabra, actitud y accionar en otras personas, además de saber leer sus emociones.
  2. Elegirse: Tomar el control de la propia vida, saber decidir de manera efectiva y gestionar adecuadamente las emociones.
  3. Entregarse: Mejorar la capacidad empática, además de analizar ¿cuál es el propósito de la propia vida?.

A pesar del amor que todos los padres sentimos por nuestros hijos y del esfuerzo para “acompañarlos” en el camino que forjará su futuro, en ocasiones cometemos errores sin darnos cuenta, en otras somos caprichosos y podemos estar influenciando de manera negativa en nuestros hijos, creyendo tener la razón, en otras, solamente queremos satisfacer nuestro ego o una tradición familiar (en estos momentos no actuamos con CONSCIENCIA EMOCIONAL). Este accionar puede estar frustrando a nuestro hijo de forma muy profunda.

Por ejemplo, si uno de nuestros hijos quiere seguir la carrera de director de cine, es muy probable que algunos padres le sugirieran seguir otra mejor remunerada. De acuerdo con las personalidades de los padres e hijos, este pensamiento puede quedar en eso, en una sugerencia, o puede convertirse en una imposición. En el primer caso nuestro hijo seguirá la cerrera de cine. En el segundo caso, es muy probable que siga la carrera sugerida aunque no sea la que realmente lo apasione.

Todos los padres al educar a nuestros hijos colocamos límites (con cierta tolerancia) de diferentes maneras: en ocasiones de forma flexible y abiertos a escuchar y respetar el punto de vista de nuestro hijo (demostramos mayor CONSCIENCIA EMOCIONAL), y en otras muy firmes, duras o autoritaria sin escuchar.

En el segundo caso, si nuestro hijo tuviera una personalidad “dócil” y temor por la reacción de los padres al oponerse a su orden, optaría seguir la carrera impuesta, tratando siempre de sacar las mejores notas para no fallar a sus padres. Es decir, existe temor por decepcionar, más no vocación.

Avancemos en el tiempo, nuestro hijo forzado se recibe de médico. La pregunta es ¿tendrá nuestro hijo la vocación de honrar el juramento hipocrático o exponer su vida para salvar otra, en situaciones extremas?, ¿Existirá en él, verdadera vocación?.

He tratado en coaching, durante varios años y hasta la actualidad, algunas personas que han seguido carreras impuestas (medicina, odontología, arquitectura y otras), y que luego en situaciones extremas donde debe aflorar la vocación prefieren desertar o desaparecer para no participar en tareas que demandan el altruismo ejemplar y ver imágenes muy fuertes, o más, tener en sus propias manos la vida de alguien y bloquearse emocionalmente y no saber que hacer.

Además, al estar en situaciones extremas donde aflora el miedo a la muerte, la capacidad de ENTREGARSE, más precisamente, la capacidad empática pareciera disminuir de forma drástica y comienza a generar roces con compañeros por la diferencia demostrada en la responsabilidad de cumplir con la misión de los médicos. En este punto precisamente y por la naturaleza del trabajo es donde algunos de nuestros hijos pueden replantearse ¿cuál es su verdadero propósito de vida? Y tomar una decisión jamás esperada.

Nuestra guía comprensiva y respetuosa como padres, por ejemplo, en el caso que ellos decidan (elemento ELEGIRSE) seguir medicina, potenciará el compromiso con el juramento Hipocrático, por lo tanto en momentos difíciles de salud nuestro hijo estará orgulloso de servir.

Conclusión

Cómo padres siempre buscamos lo mejor para nuestros hijos. Esta frase tendrá éxito siempre y cuando analicemos cuál es la profesión real que los mueve, determinemos que sea un camino sano para ellos (no significa que solamente ganen dinero, sino también que sean felices) y los apoyemos en su decisión.

Sugerencias siempre como padres daremos para que nuestros hijos reflexionen y ellos decidan qué hacer. Esto por supuesto es aplicable en estudiantes que van a entrar a la universidad. Más pequeños, todavía no serían muy conscientes de lo que significa forjarse un futuro.

Por último, piense usted que pasaría si en una emergencia nacional de salud, una gran parte de los estudiantes residentes desertarán por falta de vocación. Podríamos quedarnos sin reserva médica.

Carlos Rossi

Experto en conducta humana, neurociencia y productividad. Coach de cientos de directivos y miles de profesionales de organizaciones en 32 líneas de negocios. Consultor de Recursos Humanos con más de 20 años de experiencia, investigación y desarrollo de herramientas.

Está certificado como Coach SEI® por Six Seconds®, en Social Style Model por Tracom® y en Balance Scored Card por Palladium®.

Cuenta con dos Doctorados, uno en Recursos Humanos y otro en Educación, y Maestrías en Neurociencia y Gestión del Conocimiento. Ex Oficial de la Fuerza Aérea de Argentina.

One Comment

  1. alessandro brunone

    excelente observacion, nunca habia pensado en la importancia de la vocacion

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